lunes, 2 de noviembre de 2015

Maté a un poeta


Impotente, desolado, enfurecido, acabé por matarlo. Fue a los postres cuando todos se estaban yendo, en la gala a beneficio de una O.N.G que combate la trata de blancas y el trabajo infantil esclavo.
Lo seguí al baño. Meaba sosteniéndose el miembro con las dos manos,  preso quizás de la misma excitación que observara en su lectura. Esperé que se secara las manos cuidadosamente con el papel, lo felicité por su obra y le descerrajé dos disparos en la sien.

De sastre




El amor es un traje a medida que nunca esta terminado.

viernes, 23 de octubre de 2015

En la antesala de un cambio de paradigma sentimental ...




No he podido cargar la pala con tierra y se ha escapado mi último cadáver. Dejó una nota mal hecha para que no me preocupara su falta. Insisto en pensar que mi falla es la lentitud y la pereza. Mañana antes de que el sol crezca diré unas palabras como si la hubiera enterrado y arrojaré al fuego unos libros que no he tenido tiempo de leer esta noche.

lunes, 19 de octubre de 2015

La desmesura del elogio

Dan ganas de conocer al hombre detrás de la máscara. Trazos rebozantes de vigorosa y punzante escritura que no descuidan el intertexto. Ya es el deleite , lo que sucede cuando se sabe próxima la edicion de su última novela. Un delicioso crepe de capas superpuestas donde la pregunta estalla en su imprevisible consecuencia, así en la personal escritura de Philiphe Lambrois, se esconde el ineluctable heredero del mejor Flaubert.

Mariano ¿Estás en el panel de Lambrois? :- Me acaban de avisar de la editorial que Philiphe es jurado en un concurso y no llega a la mesa, viene el uruguayo Pedroza.

 -:¡¡ Pero la puta madre que lo parió carajo!! ¿Que se supone que voy a hacer ahora?

 Dan ganas de conocer al hombre detrás de la máscara. Trazos rebozantes de vigorosa y punzante escritura que no descuidan el intertexto. Ya es el deleite , lo que sucede cuando se sabe próxima la edición de su última novela. Un delicioso pastel de capas superpuestas, donde la pregunta estalla en su imprevisible consecuencia, así en la personal escritura de Waldemar Pedroza, se esconde el ineluctable heredero del mejor Onetti.