jueves, 15 de agosto de 2013
Arte acuático.
Es casi imposible mantener la calma cuando las pirañas se excitan. La sola aparición de la sangre, para estos peces habitualmente indolentes,los transforma en artistas de la destrucción de la carne. ¡Vos los vieras con qué gozo mueven sus boquitas, mientras consuman su creación colectiva en una especie de danza macabra y dionisíaca!.
Lastimosamente, rara vez contemplan su obra,los peces críticos que en todas partes existen, la destruyen mordisqueando vulgarmente los colgajos de carne macilenta que quedaron a la vista.
Luego de que la mancha roja se ha evaporado, reina en el cielo celeste y puro, un sol totalmente amarillo,que se refleja pacíficamente sobre el lomo del rio.
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