viernes, 23 de octubre de 2015
En la antesala de un cambio de paradigma sentimental ...
No he podido cargar la pala con tierra y se ha escapado mi último cadáver. Dejó una nota mal hecha para que no me preocupara su falta. Insisto en pensar que mi falla es la lentitud y la pereza. Mañana antes de que el sol crezca diré unas palabras como si la hubiera enterrado y arrojaré al fuego unos libros que no he tenido tiempo de leer esta noche.
lunes, 19 de octubre de 2015
La desmesura del elogio
Dan ganas de conocer al hombre detrás de la máscara.
Trazos rebozantes de vigorosa y punzante escritura que no descuidan el intertexto.
Ya es el deleite , lo que sucede cuando se sabe próxima la edicion de su última novela.
Un delicioso crepe de capas superpuestas donde la pregunta estalla en su imprevisible consecuencia, así en la personal escritura de Philiphe Lambrois, se esconde el ineluctable heredero del mejor Flaubert.
Mariano ¿Estás en el panel de Lambrois? :- Me acaban de avisar de la editorial que Philiphe es jurado en un concurso y no llega a la mesa, viene el uruguayo Pedroza.
-:¡¡ Pero la puta madre que lo parió carajo!! ¿Que se supone que voy a hacer ahora?
Dan ganas de conocer al hombre detrás de la máscara. Trazos rebozantes de vigorosa y punzante escritura que no descuidan el intertexto. Ya es el deleite , lo que sucede cuando se sabe próxima la edición de su última novela. Un delicioso pastel de capas superpuestas, donde la pregunta estalla en su imprevisible consecuencia, así en la personal escritura de Waldemar Pedroza, se esconde el ineluctable heredero del mejor Onetti.
Mariano ¿Estás en el panel de Lambrois? :- Me acaban de avisar de la editorial que Philiphe es jurado en un concurso y no llega a la mesa, viene el uruguayo Pedroza.
-:¡¡ Pero la puta madre que lo parió carajo!! ¿Que se supone que voy a hacer ahora?
Dan ganas de conocer al hombre detrás de la máscara. Trazos rebozantes de vigorosa y punzante escritura que no descuidan el intertexto. Ya es el deleite , lo que sucede cuando se sabe próxima la edición de su última novela. Un delicioso pastel de capas superpuestas, donde la pregunta estalla en su imprevisible consecuencia, así en la personal escritura de Waldemar Pedroza, se esconde el ineluctable heredero del mejor Onetti.
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